Recuerdos...
Mi madre murió un 19 de enero de 2025 entre las 4 y 5 de la mañana. Una hora oportuna para morir cuando quieres que te rinda el día.
Irónicamente hasta para morirse el horario se vuelve importante.
Ella murió en un espacio tranquilo, el lugar que la vio crecer, al rededor de quienes en ese momento velaban por sus últimos momentos, en la cercanía y a la distancia.
Mi madre murió en una mañana sosegada, con una cierta dificultad ya sabida, con la que se termino acabando cada minuto de su vida, murió con el semblante de quien está listo para descansar, con un cuerpo totalmente mutilado por las batallas que día a día vivio con su enfermedad.
Mi madre murió con su mirada y convicción firme, misma que ese 3 de enero la llevó a decir, "quiero estar en casa, no quiero volver más al hospital".
Mi madre murió en silencio entre los espacios y diminutos sollozos que emergía de nosotros, en ese eco a la distancia de la última llamada con su hijo lejano.
Mi madre murió en esa plenitud de saber que habia hecho lo correcto, y que si se habia equivocado eso como muchas más cosas en la vida valía para pura chingada, porque en ese momento lo único que tenía que hacer era morise.
Mi madre murió... e inevitablemente ese día en que ella se fue, algo de mi jamás volvió a ser lo mismo.
Mi madre murió, y aunque los meses siguen transitando y la vida se vuelve poesía con una nieta hermosa que dejo, unos hijos que siempre ven hacia adelante, el eco de todo lo que dejo, sigue repitiendo tantas veces, el amor que tuvo por nosotros.
28 de septiembre de 2025.
Las primeras palabras honestas desde que te fuiste.
JOVD.
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