ABRIL
Cuando las palabras tienen una división se pueden formar nuevas cosas, es
como estar inmerso en un espiral que seguirá girando en cualquier sentido…
funciona cuando Separas algo, y ese algo que ya no está, es diferente, no
siempre se puede estar unido a la palabra, esta tiene momentos inesperados,
propios e impropios, que pueden propiciar cambios existenciales de
nuestros sentidos.
La palabra se divide por la razón que se habla, nunca lo hace por sí sola,
el lugar de donde emana es sustancia esencial de lo que se quiere decir,
los latidos no se hablan solo por hacerlo, llevan sincronía, buscan el
ritmo que se tiene que llevar, y no siempre hablan de lo mismo ante lo mismo.
Aunque en ocasiones convexa y visible desde muchos ángulos, también se
presenta silente, como se puede presentar cualquier cosa, pero esto es único,
es irrepetible, la palabra que se habla se dice por un siempre, aunque se
quiera olvidar por un cuando.
Cuando uno utiliza la palabra renace entre las partituras de su decir una
nueva sintonía, una realidad de lo que se vive, de lo que se está, cuando
recortamos lo que hacemos por lo que decimos, la palabra también se recorta y
en realidad no existen palabras a medias, son palabras que se ven de manera
amorfa, no es ni si quiera un menos, es un distinto.
Las letras moldean la figura de lo que se producirá, las unificaciones de
cada una de estas llegan a transcurrir entre las horas del reloj, que a veces
de manera tonta las sentimos nuestras.
Entender lo que se dice no es solamente un acto de creer que lo sabemos, lo
dicho se dice de muchas formas; recortada o completa la palabra se dice, y
sigue trascendiendo aunque aquel que lo dijo no lo vuelva a repetir, todo sigue
funcionando con el ritmo de las palabras.
Decir algo es prescribirlo desde antes de que se diga, nada deja de existir
al no mencionarlo más, simplemente esta y siempre seguirá estando como hasta
ahora…
IGUAL + ABRIL DEL
2011.
HOPE.
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