METÁFORA
En aquella circularidad de lo visto en el pensamiento,
acompañada de la singularidad que rebordean cada una de las centellas que
reflejan el espacio entre lo intermitente y lo que nunca ha estado quieto, en
ese brusco momento que apuntala como un corto circuito, como aquella pequeña
densidad de peso cargada sobre el viento que circunda por los huecos de los
ojos cerrados, en la estructura vieja y calmada que adorna los puntos que nadie
ha vislumbrado en años…
Ante los crujidos de las sillas, los olores que se esconden
por todos los huecos que han dejado nuestras huellas, lo que se atrae hacia lo
imposible, aquellos retoños que pretenden terminar convirtiéndose en algo, que
tal vez jamás fueron, como las circunstancias del rodar de las semilla que
emanan de la boca de la fruta, que recorta con sigilo la silueta de los árboles
que construyeron los mismos espacios donde nunca se colocó nada…
Colado entre los muros sin tonos, entre las experiencias
casi desintegradas de aquellos que ya no
“dicen nada”, aquellos que convencidos de la indigna propiedad física, de sus perturbados
remolinos ventrales, los muchos movimientos paradójicos de sus espirales…
Nada ahora se dispone por detrás de la grandeza del
silencio, la formación más clara de lo que acompañado de una mayúscula necesidad
de vocabulario, termina pretensiosamente con la devastadora idea de la razón ideológica…
un claro y significativo regreso, una emanación
de los poros que por razones deciden volcar al exterior todo aquello que
intoxica, todo lo que en el momento preciso pueda contraer consigo un
MOVIMIENTO… UNA SECUENCIA DE LETRAS.
JOV.D
24/09/14
1:37 am
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