Una historia que no comienza aquí...


Había sido una noche larga, en realidad todas las noches eran largas, con el paso de los días las manecillas del reloj comienzan a ser iguales, los minutos, horas y segundos no tienen gran diferencia en un entorno desolado.

Había sido una noche larga, de esas noches en las cuales uno puede estar ahí nada más, existiendo o creyendo que lo hace. Hace días que se esperaba que ocurriera algo. Las "noches largas" tienen algo en particular, seguramente todas son catastróficas o apuntan a que serlo...

Entonces ocurrió, a lo largo del pasillo un estruendozo ruido de puertas y llaves... Los pasos de las botas y las sonrisas entre cortadas de aquellas personas que al verse a la cara intuyen que algo no esta del todo bien.

Una voz fuerte resonó al frente de la puerta, que mas que puerta era reja, o un juego a serlo, menciono detalladamente cada silaba y bocal de lo que nos señala como nombre.

Se hizo una pausa, y pasos adelante al encontrarse cara a cara, se pudo notar una mirada desolada, de esas que cargan el desierto y todas las tribulaciones. Por delanteun rostro desencajado, acentúo con la cabeza un movimiento.

Se abrió la puerta y hubo un traspaso entre cuchicheos, pasillos y demás lugares que el recinto guardaba. Al andar por varias habitaciones todo termino en un cuarto cerrado. La tiranía de algunos presentes era evidente, uno reconoce el repudio aunque no sea participe de lo que lo provoca.

Entre sus manos una hoja con folios y sellos dictaminaba un argumento, la sala callada, esperando, como quien espera lo que no se quiere decir. La voz se agudizo y se leyeron unos fragmentos referentes a cuestiones de legalidad y otras cosas importantes. La leyenda termino simple... reclusión... así sonó esa palabra que giraba y no dejaba de dar vueltas, como cuando se sabe que parara pero no tiene fecha destinada a ello.

Los pasillos se volvieron aun más fríos, el recorrido fue en silencio, y el destino incierto.
Una camioneta llena de aquellos que guardan el orden esperaba. El trato aberrante y grotesco. Cuando uno se detiene y observa lo que la vida le regala, en ocasiones no todos los regalos son gratos. Imaginemos esa escena de la infancia donde uno espera con ansias el regalo perfecto y aparecen un par de calcetas...

La dirección incierta, y esa escena de espera, donde la gente que quiere esta ahí, sin posibilidad de quedarse.

Un camino largo acompañado de armas y fusiles siempre resultara complicado, sobre todo cuando sabes que te pueden apuntar a ti.

La llegada no esperada rebaso cualquier idea de lo terrible. Entre gritos, golpes, ladridos, lluvia, frió, tantos factores hacen que todo se pierda. El pudor y calidad de lo humano se esfuman.

Y entonces...frente a esas paredes, perdido en el mundo, perdido en todo, siendo nada...
De pronto un grito extremadamente distorsionado se escucho a unos centímetros, diciendo frases tan simples de comprender, pero que en poco tiempo asfixian cada partícula viviente del que las escucha...

--Esta usted entrando a un centro de readaptación social, donde todo lo que se le diga o se le indique debe ser contestado con voz  clara y fuerte con un "Si señor" entendió--
-- La maldita voz no daba espacio para una respuesta, solo repitió lo mismo varias veces, hasta que de pronto todo quedo en silencio--

A veces...hasta ahora, aun todo queda en silencio...



JOV.D                                     14/06/2018                        2:06 PM

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